La industria local tabacalera realiza un significativo aporte al PBG y genera valor agregado en toda su cadena

Denominamos Cadena de Valor del Tabaco al rango total de actividades que empresas, cooperativas y  trabajadores realizan desde el inicio del proceso hasta su consumo final.

Acciones tales como diseño, producción, clasificación, acondicionamiento, almacenamiento,  industrialización, marketing, distribución y soporte del tabaco hasta llegar al consumidor final. Estas acciones pueden ser realizadas por una empresa o bien divididas entre diferentes firmas.

Entendemos cómo se estructura la industria del tabaco de acuerdo a la cadena de valor, que evidencia toda la organización, su funcionamiento, los actores que participan en ella y la dinámica relacional entre todos los participantes, que no son pocos. Esta cadena valor es utilizada además, para mostrar datos cuantitativos (número de empresas por ejemplo) el volúmen de ventas totales o de cada empresa, la cantidad de trabajadores involucrados en los distintos segmentos o eslabones y el valor agregado por sector o actividad.

El procesamiento de las hojas comprende el despalillado de la hoja y muchas otras actividades adicionales. En Argentina se cultivan tabacos rubios y negros; estos varían en sus características genéticas y por lo tanto en sus condiciones técnicas y comerciales. A su vez, los distintos tipos de tabaco configuran dos mercados diferenciados:

  • El primero comprende la fabricación de cigarrillos. El tabaco es adquirido por las tabacaleras luego de la cosecha acopiada en sus bocas de compra o por los dealers para la industria cigarrera.
  • El segundo mercado comprende la mezcla y producción de cigarros o puros, y su exportación.

La diferencia entre los distintos tipos de productores, muestra el nivel de industrialización o de agregado de valor a la materia prima. A partir del tabaco curado puesto en fábrica, se producen cigarros (puros), cigarritos (puritos), cigarrillos, etc. y también se prepara el “blend” del tabaco, constituido por diferentes mezclas varietales de las zonas productivas.

La industria tabacalera argentina se encuentra altamente integrada por una importante producción, manufactura de productos, y una amplia red de distribución y comercialización. En Argentina, el tabaco representa una importante actividad en términos productivos, económicos y sociales para las distintas economías regionales. Tucumán es la cuarta provincia en orden de importancia a nivel nacional y tiene una alta participación en el Producto Bruto Geográfico (PBG). Muchos departamentos dependen casi en su totalidad de la industria tabacalera de manera directa o indirecta, adquiriendo así, relevancia económica, física y social. La cadena de valor del tabaco para la obtención de cigarrillos y demás productos finales se puede describir en cuatro etapas:

  • Producción de materia prima
  • Procesamiento de las hojas (despalillado)
  • Segunda industrialización (picado y obtención de hebras),
  • Armado de cigarrillos, distribución y venta.

El cultivo se inicia con la etapa de almácigos y luego se repica a campo. Las hojas se cosechan y se realiza la primera clasificación para vender al por mayor como “Tabaco Verde”. Es común en la producción la alta demanda de mano de obra agrícola para el cultivo del tabaco (entre 709 y 120 jornales por hectárea). Cabe destacar que es una actividad determinante en las ciudades tabacaleras, lo que le otorga una gran relevancia. Mayor es su importancia si se considera la alta necesidad de mano de obra en la etapa primaria de la elaboración, en comparación con otros cultivos más importantes en términos de producción y área sembrada a nivel nacional.

Cabe destacar que es una actividad determinante en las ciudades tabacaleras, lo que le otorga una gran relevancia.

Posteriormente, las empresas acopiadoras comercializan al por mayor el tabaco en su forma primaria. Los productores venden el tabaco en fardos y allí reciben los procesos de industrialización. En esta etapa se realiza una segunda clasificación del tabaco y se procesa para obtener palo, hoja despalillada, hebra y diferentes blends (mezcla) utilizados en las marcas de cigarrillos. Más adelante, las empresas manufactureras reciben el tabaco en cajas y se lo acondiciona, corta, blendea y flavorea.